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Branding: Elementos fundamentales para crear una marca definida y sólida

Nuestra marca es el primer elemento que los clientes van a percibir de nuestro negocio.  Por ello, es indispensable crear una marca sólida, bien definida y que refleje aquello que somos y hacemos

Así, para poder conseguirlo, una estrategia de marca o “branding” es ideal, puesto que, tenemos que tener en cuenta que nuestra marca no es solo un producto, sino mucho más. 

Una marca nos permitirá no solo crear vínculos con nuestros clientes, sino también asociar ideas, diferenciarnos de la competencia y fundamentar nuestra estrategia de Marketing, por lo que debemos cuidarla. 

A continuación, os explicamos algunos de los elementos esenciales para que nuestra estrategia de branding nos dé los mejores resultados. 

OBJETIVOS CLAROS 

Como ya hemos adelantado, nuestra marca va a reflejar aquello que somos y lo que queremos, es decir, algunos de nuestros objetivos como negocio. 

En consecuencia, es fundamental tener esos objetivos claros y bien definidos, puesto que la marca se enfocará en base a éstos. 

A modo de ejemplo, es posible que como negocio tengamos el objetivo de generar beneficios, pero, frente a nuestros clientes, debemos aspirar a más, ya que ello permitirá hacernos destacar entre la competencia y diferenciarnos de ella

En este sentido, podemos abordar estos objetivos desde dos perspectivas distintas: la funcional y la intencional. 

En cuanto a la funcional, hace referencia al propio negocio, centrándose en razones inmediatas y puramente comerciales, es decir, obtener beneficios

Por el contrario, la perspectiva intencional es la que implica mucho más y consiste en enseñar aquello que queremos aportar al mundo como negocio

Un claro ejemplo de esta segunda perspectiva son las marcas que te venden productos respetables con el medio ambiente. En este caso, se cumplen las dos perspectivas. Por una parte, como negocio, se busca obtener un beneficio de la venta de los productos, pero se añade un plus consistente en la lucha contra el cambio climático y el respeto por el medio ambiente. 

Por tanto, debemos hacer ver al cliente que buscamos aportar y/o ayudar a la sociedad, siendo secundaria la obtención de beneficios. 

SER COHERENTES 

Este elemento puede verse comprometido, sobre todo, cuando hablamos de redes sociales. 

Muchas marcas utilizan las redes sociales para promocionarse, darse a conocer y, lo más importante, presentarse a su público. 

Así, y aunque podamos tratar muchos temas, productos o servicios, debemos ser consistentes y coherentes con lo que publicamos

En este sentido, no debemos olvidar que todos nuestros mensajes de cara al público deben de encajar e integrarse entre ellos, consiguiendo un reconocimiento y afianzado la lealtad de nuestra marca de cara a nuestros posibles clientes. 

Por ello, recomendamos el uso de guías de estilo. Estas guías o dossiers nos permitirán definir, por ejemplo, los colores a utilizar o el tono para nuestras publicaciones, consiguiendo unificar y consolidar el contenido de nuestra marca

SER FLEXIBLES 

No debemos olvidar que vivimos en un mundo lleno de cambios, sobre todo, en el ámbito de las nuevas tecnologías. 

Por ello, es fundamental advertir, preparar y saber adaptar nuestra marca a los posibles cambios que puedan acontecer. Todo ello sin dejar de lado la consistencia y coherencia mencionada anteriormente. 

Asimismo, esta flexibilidad también hace referencia a los cambios que puedan verse en el mercado, en la competencia y en los propios clientes, debiendo analizarlos e implementarlos en nuestra marca

El ejemplo por excelencia, en este caso, es la digitalización de los servicios o de la forma de comunicación con los clientes. 

GENERAR EMOCIONES 

Otro elemento muy importante es la generación de emociones en nuestros clientes. Siempre vamos a encontrarnos con clientes que resultan más emocionales que racionales, guiándose mucho más por las emociones que le haga sentir un producto o servicio. 

En este sentido, son varias las emociones que se pueden transmitir al cliente, tanto positivas (por ejemplo, la seguridad y tranquilidad de la familia en una marca de alarmas) como negativas (por ejemplo, el miedo a las bacterias en una marca de un producto desinfectante), debiendo elegir aquellas que más se ajusten a nuestra marca y a nuestros objetivos.

NO PERDER DE VISTA A LA COMPETENCIA 

Por último, debemos hacer referencia a la competencia, que debe ser tomada como propia estrategia para mejorar nuestra marca

Por ello, es muy importante hacer un análisis de la competencia que encontremos en nuestro sector: qué hacen, cómo lo venden, cómo se publicitan, qué atrae a más a los clientes de su negocio, etc. 

Este análisis no solo nos ayudará a conocer sus fortalezas y debilidades, sino que nos ayudará también a reconocer las nuestras, identificando aquellos aspectos que quizás debamos mejorar

Pero, ahora bien, mucho cuidado. No debemos perder de vista a la competencia, pero tampoco a nuestra marca o negocio

Centrarse tanto en los demás podría provocar que, en vez de mejorar y destacar, acabemos pareciéndonos a nuestros competidores

Por tanto, debemos tenerles presentes lo justo y necesario para poder conocer aquellos aspectos que debemos mejorar, potenciar o implementar

Estos son solo algunos de los aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de crear nuestra estrategia de marca, pero hay muchos más factores que pueden influir en ella, debiendo escoger y potenciar cada negocio aquellos que más se adapten a su situación.

Author

honoralia

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