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L'utilisation de "Deepfakes" peut violer le droit à l'honneur et à la vie privée.

Actualmente la tecnología avanza a pasos agigantados, y con ella surgen nuevas preocupaciones legales y éticas. Una de las más apremiantes es el uso de los “Faux-fuyants profonds“, imágenes o videos manipulados mediante inteligencia artificial. Estos falsos vídeos se han convertido en un peligroso caldo de cultivo para la desinformación y la distribución de contenido inapropiado, siendo la mayoría de las víctimas mujeres a quienes se les suplanta la identidad robando sus fotos de las redes sociales y colocando sus rostros en situaciones comprometedoras.

Uno de los motivos más apremiantes es cómo estos pueden vulnerar el derecho al honor y la propia imagen de las personas. En este artículo, exploraremos en profundidad esta problemática, examinando las implicaciones legales y éticas que conlleva.

Deepfakes

Los “deepfakes” han ganado notoriedad en los últimos años debido a su capacidad para crear contenido audiovisual convincente y ficticio, que puede ser utilizado con fines diversos. Si bien la tecnología detrás de ellos es impresionante desde una perspectiva técnica, también plantea serias preocupaciones en cuanto a la privacidad y la seguridad de las personas. Uno de los principales problemas radica en cómo estos deepfakes pueden dañar el honor y la propia imagen de individuos inocentes.

El uso de 'Deepfakes' puede vulnerar el Derecho al Honor y la Propia Imagen
Ejemplo deepfake Chicote detenido

Imágenes creadas con Dall-E

La tecnología de ‘deepfakes’ ha evolucionado de manera significativa en los últimos años. Ejemplos como Dall-E, una herramienta desarrollada por OpenAI, han permitido crear imágenes realistas a partir de palabras, utilizando una base de datos poderosa. Esto ha llevado a la proliferación de imágenes ficticias y, en ocasiones, denigrantes, muchas de las cuales involucran a personas públicas.

Vulnerabilidad del Honor

El honor de una persona es un derecho fundamental que implica el reconocimiento y el respeto de su integridad moral. Los deepfakes pueden socavar este honor al difundir información falsa y denigrante. Imagina un escenario en el que una persona es falsamente retratada en un video participando en actividades inapropiadas o ilegales. Esto puede tener un impacto devastador en su reputación y en cómo es percibida por la sociedad en general.

Ataques a la Propia Imagen

Además de dañar el honor, también pueden atacar la propia imagen de una persona. Esto se refiere a la representación pública de uno mismo, y su manipulación sin consentimiento puede resultar en graves perjuicios. Por ejemplo, un deepfake podría utilizar el rostro de una persona en un contexto inapropiado o difamatorio, lo que afectaría negativamente la percepción de esa persona en el mundo digital.

El caso de Rosalía

Un ejemplo emblemático de los peligros de los deepfakes es el caso de la cantante Rosalía. La talentosa artista española se vio en medio de un escándalo cuando un cantante sevillano de reggaetón conocido como JC Reyes decidió publicar en Instagram unas imágenes editadas con inteligencia artificial de Rosalía en topless, insinuando que habían tenido algún tipo de relación. Este caso puso de manifiesto las graves implicaciones que los deepfakes pueden tener en la vida de las personas.

El uso de 'Deepfakes' puede vulnerar el Derecho al Honor y la Propia Imagen

Marco legal existente: ¿Suficiente Protección?

En muchos países, existen leyes que protegen el honor, la intimidad y la propia imagen de las personas. En España, la Ley Orgánica 1/1982 de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen establece un marco legal para abordar estos temas. Sin embargo, la pregunta que surge es si estas leyes son suficientes para hacer frente a los deepfakes en la era virtual.

Vacío Legal en Europa

Uno de los desafíos clave en la lucha contra los deepfakes es el vacío legal en Europa en relación a la inteligencia artificial. Aunque la Ley de Protección Civil de 1982 puede aplicarse a estos casos, la falta de legislación específica en el ámbito de la inteligencia artificial dificulta la toma de medidas legales efectivas contra los responsables de los deepfakes. Esta laguna crea una brecha que necesita ser abordada con urgencia.

La Comisión Europea ha presentado un borrador de Reglamento para la Inteligencia Artificial que se discutirá en el Parlamento Europeo en los próximos meses. Este es un paso en la dirección correcta para abordar el problema de los ‘deepfakes’ desde una perspectiva legal y ética.

Vías Legales para la Protección

Ante un incidente de deepfake, las víctimas como Rosalía tienen varias vías legales para protegersen. Estas vías incluyen:

Vía Civil

La vía civil permite a las víctimas presentar demandas por daños y perjuicios contra los responsables de los deepfakes. En este caso, Rosalía podría buscar una indemnización por el daño a su reputación y su honor.

Es la opción más común en estos casos. Aunque los ‘deepfakes’ aún no están tipificados como delito en el Código Penal, se puede recurrir a la vía civil por intromisión en el honor, la intimidad y la propia imagen para buscar una indemnización. En este contexto, se evaluaría el perjuicio moral causado, ya que no necesariamente implica un perjuicio económico.

Vía Penal

La vía penal implica la posibilidad de presentar cargos criminales contra los responsables de los deepfakes. Dependiendo de la jurisdicción y la gravedad del caso, esto podría resultar en sanciones penales para los culpables.

Es la vía menos común debido a la falta de una tipificación específica. Sin embargo, en algunos casos, se podría utilizar el artículo 173.1 del Código Penal, que trata sobre los delitos contra la integridad moral. Esto se aplicaría cuando la publicación de un ‘deepfake’ tenga como objetivo acosar y humillar a la víctima.

El uso de 'Deepfakes' puede vulnerar el Derecho al Honor y la Propia Imagen

Vía Administrativa

En algunos países, las autoridades administrativas pueden intervenir para tomar medidas contra la difusión de deepfakes perjudiciales. Estas medidas pueden incluir la retirada del contenido o la imposición de sanciones a los infractores.

La vía administrativa se enfoca en la protección de datos y puede ser utilizada para retirar imágenes delicadas de las redes sociales, ya que este tipo de contenido incumple el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) es la entidad encargada de supervisar y gestionar esta opción en nuestro País.

La necesidad de leyes específicas

A pesar de las vías legales existentes, es evidente que se necesita más para abordar de manera efectiva el problema. La creación de leyes específicas que regulen y sancionen estas prácticas se vuelve esencial. Estas leyes deberían abordar no solo la creación y difusión de deepfakes maliciosos, sino también la protección de las víctimas y la responsabilidad de las plataformas en las que se comparten estos contenidos.

La concienciación sobre los peligros de los ‘deepfakes’ y la educación en el uso responsable de la tecnología son clave para prevenir este tipo de abusos y proteger los derechos de las personas dentro de este mundo que está en constante evolución.

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